A mediados de 2013, me encontraba con varios temas en mi vida que me «aceleraban», me preocupaban, me estresaban… o eso era lo que al menos me decía mi cabeza. Pasaba muchas horas pensando o maquinando (termino que usamos en argentina para cuando pensamos miles de cosas a la vez) situaciones «futuras», cosas que ni siquiera sabía si iban a ocurrir o no.
Ese fue el primer indicio de que algo no estaba funcionando bien, a esas preocupaciones excesivas, se le sumo el dormir mal o pocas horas, sintiendo así un cansancio tanto físico como mental en el día a día. Con el transcurso del tiempo y de la nada… todo me irritaba… estaba siempre alerta, a la expectativa de que algo malo ocurriera y a la defensiva… todo el mundo quería atacarme. A todo esto, tenía que continuar con mis obligaciones, y se hacía difícil. Me empecé a aislar de mis afectos, de la gente que me quería. Ellos no sabían que era lo que pasaba, yo, tampoco. Otras sensaciones empezaron a ser «compañeras» de vida, dolores de cabeza, sensación de ahogo, taquicardia, pinchazos en el cuerpo, movimientos impulsivos y sin control de las piernas, pensamientos horrorosos sobre la muerte, todo era una amenaza para mí, pensaba que en cualquier momento me iba a infartar (hacía pocos meses había dejado de fumar)… en pocas palabras mi cabeza era un caos, el mismísimo infierno, y le estaba pasando factura a mi cuerpo, que por momentos ya no lo soportaba más.
Párrafo aparte, soy fanático de la tecnología por ende lo primero que hice fue saturarme de información que me brindaba el «Dr. G» (en referencia al famoso buscador de internet), una combinación desastrosa… la cabeza quemada e internet!
A medida que «investigaba» y sumaba síntomas, las enfermedades que estaba padeciendo eran interminables, cáncer, problemas del corazón, problemas respiratorios, etc. etc. por solo nombrar algunas de las que aparecían.
Decidí, como ya era «Medico» gracias a Dr. G, auto medicarme, tomando pastillas para dormir, que eran de familiares, ni siquiera las había comprado.
Eran letales, sentía como que me noqueaban, tal boxeador, pero por la mañana mi cuerpo sentía un cansancio extremo, era toda una odisea levantarme y emprender mi rutina diaria, lentamente sentía que en cualquier momento todo explotaba y al fin esta pesadilla terminaría.
Mi trabajo me había hecho conocer a muchas personas, con algunas llegando a formar una amistad, uno de ellos médico, a quien decidí concurrir, para que me haga unos análisis, porque yo, según mi cabeza, estaba en constante peligro de muerte. Entre los dos armamos un listado de todos los análisis que íbamos a hacer, si si todos!
Después de unos días de mas tensión y preocupación, generada gracias a mi fantástica idea de hacerme análisis, (esos días, 3 o 4 fueron un calvario ) imaginando todos los desenlaces posibles, obviamente ninguno feliz… al fin llegaron los resultados…
* Redoble de tambores *
y …
NADA… todos los resultados estaban Ok… estaba perfectamente sano.
Volver a empezar… que me estaba pasando? porque mi cabeza no paraba un segundo? en que iba a terminar todo esto?